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Crece el estrés de fin de año: conviene bajar un cambio

Viernes 16 de Noviembre de 2012 18:46:04 |

 Ya lo dice el refrán: “Todo el mundo tiene reloj pero nadie tiene tiempo”.

El estilo de vi­da moderno, sobre todo el urbano, alargó las jornadas de trabajo en per­juicio del ocio y el tiempo libre.

Hoy, relajarse y descansar puede ser, para muchos, imposible. Luego vienen las consecuencias: estrés; síndrome del quemado (burnout); depresión; abulia, por nombrar al­gunas que no sólo afectan a los gran­des, sino también a los chicos.

A continuación, reflexiones y consejos de especialistas consultados por Buena Vida, que ayudan a “parar la pelota” antes de que el cuerpo y la mente nos hagan un gol en contra:

“El imaginario social no habi­lita ni fomenta la necesidad de detenerse a ocuparse de uno mismo, cuando es esencial para el bienestar de una persona. El tiempo libre es fundamental porque impli­ca un disfrute emocional y físico”. Licenciada Rosina Duarte, Clinicar.

“Se puede aprender algo nue­vo, leer un libro o simple­mente escuchar música. ?La medita­ción? (Mindfulness) practicada de forma regular reduce los niveles de glucocorticoides, activados ante el estrés. Hacer ejercicios o actividades recreativas de forma cotidiana y regu­lar es básico para estar saludables”. Doctor Francisco Medina, Instituto de Neurología Cognitiva.

“El entrenamiento físico debe ser un oasis en la vorágine, no parte de ella. Cuando entrene, desconéctese del celular, las noticias y los problemas del día. La actividad física debe ser un cable a tierra para manejar el estrés, no para acentuar­lo. Deje que las endorfinas (hormo­nas del bienestar) hagan su traba­jo”. Doctora Patricia Sangenis, cardióloga, especialista en Medicina del Deporte.

 “Cuando nos exponemos a largos períodos de estrés hay que reforzar el sistema inmunoló­gico con vitamina A (zanahorias, verduras de color verde oscuro y frutas amarillas y naranjas); vitami­na C (ají, brócoli, cítricos); ácido fólico (legumbres, espinaca o acel­ga); y zinc (pescados, hígado, semi­llas)”. María Cristina Gamberale, nutricionista.

“Conéctese a diario con la natu­raleza. En su trabajo puede in­corporar una fuente de agua, cuyo te­nue sonido es un gran relajante. Tam­bién, usar hornillos con aceites esencia­les de flores (lavanda, jazmín, geranio). Decore sus espacios con tonos paste­les: beige (tranquilidad); lavanda (equi­librio); y durazno (calma)”. Patricia Traversa, especialista en Feng Shui.

 “Es fundamental distinguir el cansancio por actividades que nos gratifican y vitalizan (estrés bue­no) del otro, cuando estamos satura­dos de cosas que no nos gustan y nos frustran (estrés malo). No se trata, entonces, de ‘desenchufarse’, sino de hacer lo que queremos hacer. Lila Isacovich, Fundación Buenos Aires.

 “A veces, no alcanza con relajar­se y parar a tiempo: hay que aumentar nuestro caudal de energía tomando más conciencia de la forma de alimentarnos, relacionarnos, en­trenar y descansar nuestro cuerpo”. Sol Montenegro, Instructora de Método DeRose.

 “Recomiendo tomar 2 días de descanso cada 2 meses. Dele­gar más y confiar en familia y cola­boradores. Exponerse al sol al me­nos 20 minutos al día (luminotera­pia). En lo posible, evitar las comi­das de trabajo: la comida es el con­texto para comunicar, con personas significativas, afectos y sentimien­tos, no problemas. Cultive activida­des diferentes a su trabajo. Milite sus creencias”. Doctor Ricardo Chiosso, nutricionista.

 “La solución del estrés no se encuentra fuera del ámbito habitual de cada individuo. El real desafío es encontrar bienes­tar manejando las contingencias cotidianas”. Dr. Daniel López Rosetti, Presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés.

 “El ritmo que cada persona le imprime a su vida depen­de de sí misma y está a su alcance modificarlo. Mucha gente adjudica sus corridas e imposibilidad de parar a las demandas de otros. Re­sulta más sencillo echarle la cul­pa al afuera”. Lic. Mirta Dall’Occhio, Hémera, Centro de Estudios del Es­trés y la Ansiedad.

 “Vivir tenso o preocupado no debe confundirse con ’ser responsable’. El grado de responsabilidad no está asociado a la cantidad de preocupaciones que uno tenga, uno puede ser res­ponsable y no por ello vivir abru­mado”. Lic. Marina Sinaí, Hémera.

Señales de alerta

“El estrés es lo contrario a la rela­jación -explica el psiquiatra Francisco Medina-. Puede venir tanto de frustraciones y adver­sidades (fallecimiento, divor­cio, despido), como de eventos positivos (ascenso, casa­miento, nacimiento). Por otro lado, el estrés agudo (breve, temporal) puede enfocarnos en una tarea e incluso salvarnos la vida. En cambio, el estrés cró­nico (duradero) provoca pro­blemas físicos severos de larga duración y trastornos mentales”.

Dolores de cabeza, musculares, irritabilidad, somnolencia o insomnio son algunas de las pri­meras señales.

“El cuerpo primero susurra, luego levanta un poco la voz y, por último, grita”, grafica el cardiólogo Daniel López Rosetti.

Para los especialistas, identificar correctamente los síntomas y estresores es el primer paso. Luego, no dudar en apoyarse en familia, amigos y, en caso de con­tinuar la tensión, consultar con profesionales.


Fuente: http://www.clarin.com/buena-vida/salud/bajar-cambio_0_811119091.html


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